Poema Número 50 de Victor Manuel Jimenez

Los oyentes del Programa Hojas Sueltas Al Aire, eligieron el poema del costarricense Victor Manuel Jimenez como poema de la semana.

Cada semana usted puede votar por su poema favorito después que los conductores del programa postulen un poema cada uno.

Poema Décimo Quinto 

Para qué la boca

si sus labios están sellados

si no hay rebeldía en sus palabras

historias de niños tristes

silencios que sobreviven

a uno que otro desencuentro.

 

Para qué la noche

si la almohada ya no tiene su olor

el almizcle de un cuerpo recién anochecido

que gana a la penumbra el derecho a consumirse.

 

¡Ay vida!

 

¿Qué va a hacer la aurora cuando despierte

y ya no nos encuentre?

 

¿Acaso se da por derrotada

cuando recoge de entre el hueco de las sabanas

lo que queda de estos cuerpos?

 

¿Para qué sombra sin luz que la refleje?

 

¿Acaso sus huesos doloridos

su piel tostada

no se ha alimentado por años con mis atardeceres?

 

Y mis manos

para qué las quiero

si su espalda es playa sin arena

pájaro que pierde entusiasmo por el vuelo

si los vientos alisios no traspasan los manglares

y llenamos cada rama con infancias repentinas

y duelen los dedos por trasplantar los sueños

de transmutar caballos de mar

por autobuses

por fingir que acomodamos al esqueleto urbano y solitario

una ciudad que pierde sus estaciones

y se aferra a sus antifaces.

 

Para qué esta luna que no guarda los secretos

si no es Celestina

espía de cuerpos incipientes

que se tientan en la oscuridad

piedra filial de los espigones

reflejo en los almendros.

 

Para qué esta luna reinventada por la guerra

si no deslumbra a los amantes ni a las vírgenes vestales

si decretan de oficio la ceguera

si no podemos desnudar estos disfraces

con tanto corazón roto

de qué sirve una luna desflorada en el paisaje.

 

Para qué estas manos

si no puedo desatarme los zapatos

ni correr por las calles fingiendo que conquistamos

el mundo

estos dedos de qué sirven

si apenas sospechan el peso del rocío

si no puedo encender nuevas fogatas

deshacer las paredes de la infamia

y jugar con sus ladrillos: me quieres… no me quieres…

aunque que sí la quiera…

para qué el deseo

si me duele cuando la toco.

 

Para qué este corazón y sus neuronas

sin cartas de amor

que lo releven de monótonos latidos

ahora y en la hora de nuestra muerte

sin una hoja de papel cerca del pecho

derrotado por una nube virtual

donde hay espacio para el infierno de Dante

y se cierra al purgatorio de los desamores

porque teme su influjo sobre el insomnio.

 

Para qué tanto cuerpo

para qué

si no podemos abrazarnos.

Víctor Jiménez – La Claraboya Azul –


Victor Manuel Jiménez Méndez.

Nací en Puntarenas, Costa Rica. En 1981 formé parte del Taller Literario de Puntarenas, programa del Ministerio de Cultura. Mi educación primaria y secundaria la realicé donde nací.

Soy graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica y en Administración con énfasis en seguros, Universidad Juan Pablo II.  He publicado poemas en la revista Forja del Semanario Universidad, suplemento Áncora, revista Dunamis, y he participado en varios proyectos literarios.

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