De Regreso Al Pasado – Jaime Guzmán

Los radioescuchas del programa Hojas Sueltas Al Aire, eligieron como poema de la semana el poema de Jaime Guzman titulado De Regreso Al Pasado.

De Regreso Al Pasado.

Llegué acá por puro accidente,

yo estaba de lo más tranquilo,

sentado en el patio de mi casa,

tomándome un cafesito de la olla después de cenar,

celebrando mis veinte años.

No sé sí fue un rayo o algo parecido,

una luz brillante que bajó del cielo

y convirtió la noche en día.

Fue todo tan rápido,

no sé qué pasó,

estoy verdaderamente confundido,

no sé qué hacer.

Abrí los ojos y me encuentro con la sorpresa

de que estamos en el año 2017 del Señor,

y con la broma que tengo más de 55 años

y mi barba llena de canas.

Hoy resulta que soy casado,

 tengo casa,

 un buen trabajo,

tengo esposa,

dos hijos adultos,

un perro y un perico.

Se ven buenas gentes, eso sí.

Con un poco de tiempo, creo que hasta me puedo acostumbrar a esto.

La casa está llena cacharros extraños,

aparatos demoníacos que no me puedo imaginar siquiera para que se usan.

Mi esposa me trajo un café que sacó de un cristal en la pared, con un pan calientito que apareció milagrosamente dentro de una caja con luz y ruidos raros que tenemos en la repisa.

Un espejo mágico, negro y delgado como cartón,

Colgado en la pared, donde se ven las noticias,

malas noticias.

Hoy salí por primera vez a la calle

Y lo que vi me dejó horrorizado.

¡A este mundo se lo llevó el carajo!

Algo salió mal.

No sé si será la ciudad contaminada,

sí hubo alguna guerra apocalíptica,

o una epidemia global,

o talvez algún virus infeccioso.

No lo sé.

Pero este mundo está lleno de autómatas,

criaturas sin alma,

zombis deambulando en silencio.

Sin rumbo ni dirección,

inexistentes,

 casi transparentes,

 invisibles.

Nadie habla,

nadie ríe,

nadie llora.

Van por la calle adorando a su Dios,

porqué creo que es eso lo que traen en sus manos,

traen a su Dios, encajetado en un paquete de plástico negro,

no lo pierden de vista,

lo siguen devotamente,

febrilmente, sin distraerse.

Con un fervor que nunca había visto antes.

Regresé corriendo a casa,

y me fui directamente a la cocina,

con dificultades logré encender la hornilla,

me preparé un café de la olla,

y hoy sigo aquí.

Sentado impaciente en el patio de mi casa,

esperando a que me caiga un rayo o algo parecido,

una luz brillante que baje del cielo,

y me regrese a mis veinte años,

De dónde nunca debí haber salido.

Cuzuman,

Sin derechos ni izquierdos.

Jaime Guzmán es salvadoreño radicado en Los Ángeles, California. Padre, esposo y amigo.

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